Cocinero, comunicador, empresario o docente. ¿En qué orden los ubica?

Cocinero, comunicador, docente.

¿Se considera transgresor?

Pero totalmente transgresor. No podría vivir, si no soy un disidente y un transgresor. Para eso llegué a este mundo.

¿Qué significó el casamiento para usted?

Un antes y un después en mi vida. Patear el tablero de una sociedad, que durante muchísimos años, me cuestionó, me pateó, pero no pudo conmigo.

Hay una conocida frase suya, que habla justamente de sincerarse con uno mismo…

Sí, yo me sinceré, pero para poder lograrlo perdí los miedos.

¿Se siente contenido?

Totalmente, pero soy artífice de mi propio destino. Tuve la suerte de que la gente me dijera que sí, eso es muy importante. Y yo, a pesar de que me persiguieron, que quisieron matarme, a pesar de las puñaladas, de las piedras, a pesar de las críticas, yo tengo que ser agradecido, porque hubo otro sector que me sostuvo.

¿O sea que se considera un hombre fuerte?

Totalmente.

¿Es afortunado?

Muy afortunado. Yo tuve una vida maravillosa, y sigo teniendo una vida maravillosa. Hice siempre lo que quise, pude vivir absolutamente a pleno, apretando siempre el acelerador, no teniendo absolutamente miedo, yo soy un tipo muy feliz, lo fui y lo soy.

¿Hay un consejo para tener tanta felicidad?

Trabajar, trabajar y trabajar. No bajar los brazos, y tratar por todos los medios, de ser auténtico con uno mismo, no mentirse, no hacerse trampas.

¿Se siente querido?

Me siento muy querido y respetado. Me siento admirado, no me preguntes por qué, no sé, pero la gente dice que yo le he aportado muchas cosas, entonces bueno, es cierto me siento querido.

¿Cuál es su libro de cabecera? Si lo tiene.

No tengo un gran libro de cabecera, leo tanto, y me gustan tanto. Pasa por distintos estados de ánimo, y distintas circunstancias de la vida: Uno es, según las circunstancias.

El libro de cabecera, si me pongo a pensar… es aquel libro que me enseñó la ética, que me enseñó el trabajo, el respeto por el otro, que me dio la posibilidad de ser pluralista, y tratar de defender el sistema en que vivimos, así que tengo dos libros de cabecera, uno la Biblia, y el otro es la Constitución.

¿Una comida?

Los tallarines con pesto y huevo frito arriba. Sin dudarlo, tallarines caseros.

¿Un lugar en el mundo?

Un lugar en el mundo… un lugar en el mundo, si yo tuviera que elegir un lugar en el mundo... bueno, yo tuve la oportunidad de elegir, estoy viviendo en mi país después de tantos años de estar afuera. A ahora también elegí este lugar, La Baguala, para estar, trabajar, vivir y plantearme desafíos… así que hoy, un lugar en el mundo es éste.

Ahora, si yo te digo lugares en el mundo que me fascinan, te diría Londres, Nueva York, Madrid, te diría a París, te diría Estambul.

¿Se planteó alguna vez tener hijos?

No, para nada. Nunca me lo planteé. Considero que no tengo la capacidad para tener hijos, ni la responsabilidad que significa la educación, la vigilancia y el crecimiento.

¿Qué le queda pendiente?

Seguir soñando, hacer los programas de televisión que tengo en la cabeza. Obtener y llegar a la culminación con una casa que quiero hacerme acá en La Baguala, un espacio tranquilo, disfrutándola, una casa a mi medida. Bueno… seguir planteándome desafíos que me permitan continuar creciendo. Muchas cosas tengo pendientes, todavía no cerré el libro de mi vida.

Le nombro: su mamá, su papá, su padrino, Horacio, ¿qué le sugieren?

Por favor, mi madre una mujer maravillosa, con una cabeza espectacular, una mujer adelantada para su época. Una mujer que me dio muchísimas cosas, me plantó justamente la semilla de la disidencia, de la libertad.

Mi padre me plantó otra semilla, que fue la de la ética, la del trabajo y trabajo y trabajo, porque era un gran trabajador. Mi padrino, un hombre increíble, desde todo punto de vista, que me plantó la semilla del mundo de la gastronomía, de la fascinación y del sueño. Y Horacio, es el amor de mi vida. La persona que me dio el sostén, la red, la comprensión y el disparador para que yo pudiera ser más libre que nunca.