Llegamos un poco antes de las diez de la mañana del último sábado de octubre, a esa hora estaba fijada la entrevista. Lucía nos aguardaba en su chacra de Rincón del Cerro. Sale a recibirnos, nos da un beso y con una amplia sonrisa nos invita a pasar.

A nosotros nos es familiar la chacra y su modesta casa, lo conocimos al poco tiempo que Lucía y Pepe, se mudaron allí, cuando en un asado hecho en el suelo sobre una parrilla sostenida por dos bloques, compartimos junto a otros dos colegas venezolanos, un almuerzo y una extensa charla. Creo qué, ese encuentro fue el que nos marcó y permitió conocer más en profundidad a estos militantes de izquierda que el tiempo transformaría en Presidente y Vicepresidenta de la República.

Lucía nos cede un cómodo sillón y ella insiste en sentarse en una silla frente a nosotros. A nuestro alrededor, en la pequeña sala rodeada de bibliotecas, se pueden ver algunos recuerdos y un pequeño portaretrato con la foto del ex presidente José Mújica, entre cientos de libros de distintas temáticas.

Allí comenzamos nuestra entrevista con la primer Vicepresidenta mujer del Uruguay, la senadora Lucía Topolansky.

LUCIA, a un mes de asumir la Vicepresidencia de la República y en una forma inusual, ¿Cómo fue esa transición?

Fue una situación política no deseada. No hubo ninguna crisis institucional, sí una crisis política que tuvimos en el Frente Amplio, y que generó esta situación. En realidad hubiera sido mejor que no se produjera esta sustitución.

Usted ya había ejercido esa responsabilidad de la vicepresidencia, en el ejercicio anterior…

Sí, en la legislatura pasada ya asumí varias veces como vicepresidenta, en realidad esas suplencias desde el punto de vista profundo, es muy relativo, porque, primero son períodos sumamente cortos, no más de una semana.

Esto ocurre en momentos en que usted anunciaba que dejaría la bancada. ¿Cómo la toma esta situación?

Sí, yo hacía mucho que estaba por transferirle mi banca a Charles Carrera, que venía del Ministerio del Interior, porque es un muchacho joven, abogado, muy meritorio, del interior de la República, de Rivera, el primer universitario de su familia. Era bueno darle una oportunidad por lo menos en estos dos años finales de la legislatura, de que tuviera otra visibilidad, que hubiera un recambio como le dicen ahora, Esto de la Vicepresidencia, fue una situación abrupta, así que por un lado esa idea que teníamos, se cumplió, pero por otro lado, otros planes que yo tenía, pero como digo yo, "la causal jubilatoria", hubo que postergarla.

Había otras cosas que iba a desarrollar, porque ya tengo 73 años y en realidad si bien ahora vivimos más años, no sé cuánto más me queda de vida. Uno trata de rematar cosas, pero mi gobierno, mi partido me necesitaba e hice lo que yo llamo un aterrizaje forzoso en la realidad.

¿Cómo fue esa transición?

Yo me subí en un auto en marcha, entonces yo no pude planificar el quinquenio, yo tomé algunas cosas que ya venían planificadas y autorizadas. Traté de no cambiar el equipo, porque cambiar un equipo en la mitad de un período también tiene problemas, así que yo mantuve la Secretaria de la Cámara, la Secretaria de la Comisión Administrativa, lo único que cambié allí, fue la secretaria personal, porque eso es una relación más directa, y así y todo, mantuve una persona para que le diera continuidad, porque en realidad acá de lo que se trataba es que la institucionalidad no sufriera.

Asumir algo que ya está en la mitad del período y ensamblar, cuesta. ¿No es así?

Claro, siempre pasa en todos los órdenes de la vida, entonces me propuse un plan de tratar de dejar antes de fin de año, por lo menos, los temas gruesos aprobados, lo que llamo tener la agenda más vacía.

El año que viene, en realidad es casi el último, porque en el 2019, primero la legislatura termina en setiembre, por las elecciones, segundo, en junio son las elecciones internas, es decir, y si bien se van a poder seguir haciendo cosas en el parlamento, serán básicamente remates del plan quinquenal. Tampoco hay rendición de cuentas, en el 2019 porque es año electoral, entonces la última rendición de cuentas, será el año que viene. Mi idea es dejar la agenda vacía, concentrarme en la última rendición de cuentas y en algún proyecto que vaya quedando para completar lo que hemos estado tildando en la propuesta programática y el grueso de las cosas que nos comprometimos en la campaña electoral.

Hay responsabilidades de la presidenta de la Cámara de Senadores, que muchos desconocen y que insume un gran tiempo de trabajo. ¿Cómo la lleva ese tema?

Sí, exactamente, es la administración, porque el poder legislativo tiene tres unidades ejecutoras, el Senado, la Cámara de Diputados y la Comisión Administrativa.

La Cámara de Diputados la administra el presidente de dicha Cámara, pero las otras dos unidades ejecutoras son responsabilidad del presidente del Senado. Allí yo tengo unos 870 funcionarios, entre las dos unidades, y hay una variedad de tareas, la contabilidad, toda la parte legislativa, la jurídica, notarial, la seguridad, la parte protocolar, es decir, hay un montón de cosas que hay que organizar. Esa tarea yo no la he hecho nunca porque el legislador se reduce a la parte legislativa, entonces, los primeros días anduve a mil, ahora he logrado organizar el ritmo de trabajo, entre otras cosas me tuve que reunir con todos los directores y con los tres sindicatos.

Primera Vicepresidenta mujer

Lucia, usted marcó la historia de este país, al ser la primera mujer Vicepresidenta y Presidenta de la República.

Ha querido la historia que por ahora, haya sido la única mujer de este país en asumir esa responsabilidad. Me ha tocado en dos legislaturas ejercer la vicepresidencia y la presidencia, forma de suplente, ahora me tocó en forma de titular ejercer la vicepresidencia; esas tres situaciones quiso la historia que cayeran sobre mi persona,

¿Esto quiere decir que Uruguay tiene un cambio, con respecto a una mayor inclusión de la mujer?

Yo le pongo comillas. ¿Por qué me tocó a mí?, Bueno porque la constitución lo que dice es que, cuando el Presidente se ausenta, o fallece, el que lo suple es el vicepresidente y al vicepresidente lo suple el senador más votado, de la lista más votada, del lema más votado. Como yo justo encabezaba mi lista por una voluntad política, pero ésto fue mucho antes de la ley de cuotas.

Mi sector siempre quiso incluír mujeres, y de hecho es el que tiene más mujeres incluídas en el espectro político. Es por esa sencilla razón que recae sobre mi persona.

¿Cree que la mujer se ve representada en el estado?

Nosotros tenemos tres poderes, en el poder judicial mandan las mujeres, fiscales y jueces, dentro de poco vamos a escuchar un pedido de cuotas inversa- Esto tiene que ver con que, la mayoría de las matrículas universitarias, son femenina. Nosotros logramos introducir dos mujeres en la Suprema Corte.

En el poder ejecutivo en el equipo ministerial, el Presidente Tabaré, trató de poner una serie de ministras mujeres, porque él entiende, que hay que ir hacía un equilibrio, a una cierta igualdad, que permita la oportunidad de participación y en ese sentido está bastante equilibrado.

En el poder legislativo es mucho más complejo, porque nosotros tenemos una representación proporcional, es decir las bancas la corte electoral las reparte por representación proporcional.

Si este sector, este partido, sacó más votos, va a llevar más bancas, ésto no tiene nada que ver ni con el género, ni con la edad, ni con nada de eso.

La ley de cuotas lo que busca, es que de cada tres, uno tiene que ser de distinto género, pueden ser dos mujeres y un hombre, o dos hombres y una mujer, de modo de ayudar a que haya una presencia más fuerte de mujeres en el parlamento. Ahora no se trata sólo de eso, sino que después esas mujeres asuman la responsabilidad que les compete y protagonicen la tarea.

¿Usted está de acuerdo con la Ley de cuotas?

Creo que la inclusión de la mujer, y de otros sectores excluídos de la sociedad, de fondo supone un cambio cultural.

Supone que lo incorporemos en nuestra cultura, que nosotros sintamos que es necesario que haya mujeres, que haya gente de distintas etnias, que haya discapacitados, que aquello de que lo único que nos diferencia son nuestros talentos y virtudes. Que es lo que dice la constitución se cumpla, pero eso supone un cambio cultural muy profundo, porque cuando vos agarrás un diario y ponen un llamado y te dicen buena presencia, ya que están excluyendo a un montón de gente de una función. Estamos en una sociedad capitalista de consumo, es una realidad, nos guste o no, a mí no me gusta, entonces estas leyes, como la ley de cuotas lo que trata es de atemperar, de mitigar esas desigualdades por un mecanismo que obliga hasta un límite. Es lo mismo que el cupo que tenemos en la administración pública para discapacitados, para afro descendientes, de lo que trata es de incluir sectores de la población que de otro modo tienen mucha dificultad para llegar.

Lucía se levanta abruptamente y me dice: "espera que voy a sacar a Manuela" (haciendo alusión a la querida perrita de la familia Mujica – Topolansky). "Está muy viejita, tiene 21 años, (edad algo inusual en los perros) ya le cuesta levantarse para salir hacer pis". La Vicepresidenta, tiernamente la toma en sus brazos saca a Manuela, vuelve a entrar y me dice, "Perdona, en donde quedamos"

Y por aquí nos quedamos también nosotros en esta edición. La Vicepresidenta tuvo la deferencia, (a pesar de su escaso tiempo) de cedernos una nota que duró más de dos horas. La misma, por cierto no tiene desperdicio; por lo habrá que aguardar hasta el mes de diciembre para leer la segunda parte de esta interesante y rica entrevista con la primer Vicepresidenta mujer, con la militante, con la vecina de nuestro barrio, Lucía Topolansky.