Leonardo Javier Silva Becker, es el director del Centro Desafío del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolecente (INISA), desde hace un año, y durante seis años ocupó la subdirección del Centro y hace 18 años que trabaja en la institución de jóvenes infractores.

Para conocer otra realidad, la que habitualmente vemos y poder mirar desde el otro lado del cristal, entrevistamos a Silva, durante su participación en el stand que el Hogar Desafió tuvo en la feria artesanal en el Día de Paso de la Arena

¿Cómo es trabajar con estos chicos?

Yo he pasado por varias etapas, cuando entré, lo hice en la Colonia Berro en el Hogar SER, muy distinto a lo que es ahora trabajar con Desafío.

Antes, no había un proyecto armado en los centros, y desde que asumimos nosotros el equipo de dirección, nos propusimos tener una columna vertebral, un proyecto escrito para poder trabajar con ellos, y tener resultados.

¿Dieron sus frutos esos proyectos planteados?

Sí, hace aproximadamente cinco años armamos un pequeño proyecto, se lo presentamos a las autoridades, le dieron el visto bueno, eso para nosotros fue un logro muy grande, porque nos permite trabajar más tranquilo con los gurises. La institución siempre se caracterizó, un poco por la violencia que hay entre ellos, y a veces hacia los adultos; yo tengo la alegría, puedo decirlo, que en Desafío hace casi siete años que no hay un conflicto con los gurises.

¿Cuánta gente trabaja en el Centro?

Desafío es uno de los pocos centros que tiene equipos por áreas. Tenemos el área salud, el área técnica, el de cocina, el equipo dirección, y los educadores que son una herramientas fundamental.

Los educadores son los que están en el mano a mano con ellos, las 24 horas. En este momento tenemos 24 educadores, distribuídos en seis turnos, trabajamos en un sistema de 4 × 4, trabajan cuatro días y descansan.

Tenemos también un equipo técnico conformado por procuradores, trabajadores sociales, dos psicólogas, el equipo médico, (odontólogo, enfermero, nurse y médicos). Y está el área de educación y taller que es la parte fundamental del Centro, porque les das actividades a los chicos.

¿Cuántos internos hay en Desafío?

Ahora 30, supimos tener en su momento hasta 50 gurises, hoy contamos con 41 camas.

O sea que ahora están holgados…

Si, por suerte bajó el número. No ha habido reincidencias, eso para nosotros es un logro importante, por ahora estamos trabajando bien con los chicos.

¿Cuáles son las edades de los internos?

Nuestro Centro sería para adolescentes de 13 a 15 años. ¿Qué pasa, si el chico hace un buen proceso con nosotros? Si el comportamiento de él es bueno, si se adapta a nuestro proyecto no lo derivamos a otro Centro, termina la pena que marcó el juez en este Centro.

La población en general suele, cada vez que se habla de un centro de reclusión para adolescentes, pensar en violencia, fuga desorden. Muchas veces magnificado por la prensa sensacionalista. ¿Cómo se vive desde adentro?

El tema de la prensa, es un tema para nosotros muy negativo. Hay un conflicto en cualquier centro de Montevideo, del INISA y la prensa en seguida muestra imágenes de Desafío.

Eso genera alarma en la familia de los chicos, piensa que pasó algo; pero por suerte nosotros no tenemos esos problemas.

Hemos invitado a la prensa a que sean testigos de las actividades y nunca van.

Desafío cuenta con curso de escuela y secundaria. Cuéntenos como es ese proceso.

Sí, en nuestro Centro es obligatorio cursar primaria y secundaria. El chico que llega a nosotros, tiene que terminar la escuela, y cursar el Liceo, no hay eso de que, yo no quiero ir. Incluso cuando un chico es sancionado por un tema de mala conducta, puede perder una actividad recreativa, no se le sanciona en la parte educativa.

¿Los talleres son obligatorios?

Todos van a talleres, y lo hacen acuerdo a sus habilidades, tú estás viendo por ejemplo, los productos de mimbre que hoy trajimos, son productos de excelente calidad.

¿Concretamente, cuáles son los talleres?

Los talleres, tenemos, artes plásticas, mimbrería, cocina, panadería, cerámica, informática, macramé, después tenemos la parte educativa del área formal, ahora estamos armando un taller de Huerta y otras actividades que se hacen fuera del hogar.

¿Cómo es la rutina de un día?

Tenemos un cotidiano muy marcado. Ellos se despiertan a las siete de la mañana, a las ocho están desayunando, tiene que hacer su cuarto para poder bajar. A partir de las nueve hasta las 12 empiezan las actividades. Paran para almorzar, tienen una hora de descanso, y a dos, arrancamos de vuelta hasta las ocho de la noche. En ese período es donde se desarrollan todas las actividades, los talleres, la parte educativa y la deportiva, al que le damos mucha importancia, contamos con dos profesores y un recreador.

También realizamos muchas actividades internas, el Día del Niño, Día del Padre, de la primavera y reuniones con la familia, porque para nosotros la familia es una parte fundamental el proyecto.

¿Mito o verdad que la Colonia Berro es peor?

Es un mito, yo trabajé en la Colonia Berro del 98 hasta el 2008. Todos los centros son iguales, va más que nada en el proyecto de gestión que planteé cada Centro, en la propuesta que tenga su equipo de dirección, lógicamente que en este momento en el MD1 que es el antiguo SER están los que son mayores de 18 años, pero no es que se gradúe por violencia.

Ocupar la dirección del Desafío debe de ser algo muy intenso, estresante, pero ¿debe ser algunas veces gratificante ver a los chicos superarse?

Sí, sí es muy gratificante, es un trabajo de 24. Sin duda es muy gratificante ver que nosotros a través del proyecto logramos muchas veces, hasta unir familias que están desunidas por el tema del conflicto del adolescente. Eso es un logro muy importante, ver en ellos el cambio de cuando entran y cuando se van, que son gurises que a veces no saben ni leer ni escribir y se van sabiendo cocinar, hacer una silla, con escuela o liceo terminado, para nosotros eso es súper gratificante.

Desde Centro Desafío se trabaja mucho en la rehabilitación. ¿Pero hay una clave para que los chicos no vuelvan a delinquir?

Hay una pata fundamental que es la familia, es importante trabajar con ellos también durante la internación y también sobre el egreso de los jóvenes.

En INISA desde que yo entré, hasta hoy, hubo un proceso de cambio, ésto no se va a arreglar en cinco años ni en diez, va a llevar su tiempo, Realmente queremos que ésto mejore y vayan desapareciendo el número de chicos que están en conflicto con la ley. Sin duda es un trabajo que hay que realizar con el entorno familiar, y tienen que haber más políticas sociales redirigirlas con un mejor sentido. Hay otras cosas que las familias necesitan, que a veces a los gobiernos se nos pasan por alto.

El vínculo que los chicos hacen dentro del Centro también es importante. ¿No?

Sin duda. A nosotros nos pasan cosas muy fuertes, a veces los chicos se van, y nos dicen que no se quieren ir, es triste, que una persona prefiera estar encerrada, a irse a su medio, es muy triste.

La contención y el afecto del personal son importantes…

Exactamente. Por suerte en Desafío tenemos un grupo de trabajadores muy jóvenes, gente muy comprometida. A veces, sí tenemos que ponernos duros con ellos, por el hecho de que hay que marcarles las pauta, un límite, pero a veces hasta los compañeros más duros les traen de regalo ropa para cuando se vayan o están preocupados por el afuera de ellos y los ayudan, los contienen. Ahí te demuestra la calidad de las personas con que trabajamos.

¿Tú tenés hijos?

Tengo tres nenas, va, tengo tres mujeres en casa, 23, 20,18 años.

¿Por lo que has dicho, de alguna manera también a veces, ejerces el rol de padre en Desafío?

Si, tal cual. Este año, fue la primera vez que festejamos en Desafío el Día del Padre.

En esta población que trabajamos nosotros, a veces la figura paterna no está muy presente, pero este año se dio algo inédito, y fue que tuvimos muchos padres presentes. Ese día los chicos del taller de artes plásticas me hicieron un regalo del Día del Padre, que la verdad emocionó mucho.

Te lo pregunto y también se te ve emocionado…

Es que pienso que pueden ser nuestros hijos, y es muy triste. Te voy a poner un ejemplo, hace poco estuvo "Falta y Resto" y el flaco Castro, me decía "yo lo miro y pienso en mi hijo", y es bravo, es bravo ver que pierdan tiempo de su vida encerrados, quizás por haber robado nada, o por haber equivocado mucho su camino. Esa es una etapa de su vida que tienen que superarla, y que nosotros tenemos la obligación de darles las herramientas para que no vuelvan más.